En 1930, Bach se instala en Cromer, un pueblo de pescadores
sobre la costa oriental de la isla Británica. Allí descubre a Agrimony, esta
florcita amarilla conocida desde la antigüedad por sus propiedades curativas de
los trastornos del hígado.
La caracterización del estado Agrimony negativo, es de
aquellas personas que esconden su realidad interior. Son los grandes negadores.
Seres que muestran un aspecto jovial, divertido, y que suelen atraer la
atención de los demás, transformándose en el centro de toda reunión. Lo cierto
es que esas personas, no quieren ver lo que pasa dentro de ellos. Prefieren
negar el sufrimiento y enmascararlo detrás de una fachada de alegría y buen
humor, porque piensan que así el dolor será menor. Pero muchas veces el
desasosiego que padecen, puede llevarlos a recurrir a la búsqueda de ese estado
jovial a través del empleo de drogas, alcohol, o exceso de comida, alterando e
intoxicando su estado energético. Esta floral tiene un gran poder de catarsis y
ayuda a eliminar la angustia y la aflicción a través del reconocimiento y la
liberación de los propios conflictos, que muchas veces se manifiesta en
problemas digestivos, cuando no en fuertes opresiones en el pecho que pueden
dar lugar a alteraciones cardíacas.
Dos son las lecciones que nos da la planta de Agrimony:
La primera es que sus pequeñas flores amarillas
prácticamente no tienen tallo, sino que irrumpen directamente rompiendo la
corteza de la rama con una fuerza increíble. Esto nos da la pauta de la
capacidad que desarrolla esta flor para rescatar la verdad interior y para
permitir aumentar nuestra sensibilidad afín de que el amor nos penetre como una
lluvia.
La segunda es que la planta no le teme ni a la oscuridad ni
a la luz, porque compensa la fragilidad de sus flores con un fuerte
enraizamiento en el suelo. Esto le permite desarrollar la fuerza interior para
mantener su brillo etéreo y su belleza.
Aquí podríamos hablar desde la personalidad, de aquellos que
se torturan buscando evitar de mostrarse tal cual son, cuando en realidad sólo
se están engañándose a sí mismos. En el fondo lo que temen es que si los demás
conocen sus debilidades, tal vez los desaprueben. Suelen mentir para esconder
su verdadero sentir y en el fondo experimentan una verdadera carencia afectiva.
Pero esa máscara tras la cual se esconden, va endureciéndose día a día,
acarreando profundos trastornos en la personalidad. Es como un veneno que vamos
ingiriendo diariamente y que queda impregnado en nuestra alma y en nuestro
cuerpo. No es casual que los antiguos empleasen esta planta para la
desintoxicación del hígado. Energéticamente sabemos que cuando este órgano
sufre, se debe a la imposibilidad de limpiar las broncas y el odio de nuestro
interior; por ello, desde esta óptica es fácilmente asociable este desequilibrio
a la ingesta de venenos. La acción de
Agrimony va directamente a enfrentarnos con aquellas falsedades que nos
imponemos en nuestra forma de vivir. La desarmonización producto de la negación
de los verdaderos sentimientos, comienza a desaparecer al tomar esta flor. Se
alcanza un verdadero diálogo con nuestro Ser Superior pues se recupera la
inspiración de la Consciencia y la conexión con el Mundo real. Cierto es que una persona puede tener
vocación de dedicar su vida a otra, pero antes de que lo haga, que se asegure
bien de que eso es lo que manda su alma, y de que no se lo ha sugerido otra
personalidad dominante que le haya persuadido, y de que ninguna falsa idea del
deber le engaña. Que recuerde también que venimos a este mundo para ganar batallas,
para adquirir fuerzas contra quienes quieren controlarnos, y para avanzar hasta
ese estado en el que pasamos por la vida cumpliendo con nuestro deber sosegada
y serenamente, indeterminados e ininfluenciados por cualquier ser vivo,
serenamente guiados en todo momento por la voz de nuestro Ser Superior.
Edward Bach

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