Cuantas más dificultades aparezcan en nuestro camino, más
seguros podemos estar de que nuestra misión vale la pena.
La ciclotimia, la indecisión, la duda al tener que optar por
un cambio, son cosas que desgastan las energías y disminuyen la vitalidad del
ser humano.
Bach encontró la relación entre estos estados y los
problemas físicos que acarrean: estados extremos en el ánimo como gran tristeza
y luego euforia son una muestra de ello.
Scleranthus es la flor que corresponde al signo de Libra.
Cuando pensamos en la balanza de este signo, la mayoría de las veces imaginamos
que se trata del signo más equilibrado del zodíaco. Sin embargo, Libra tiene el
gran inconveniente de que siempre alguien coloca algo sobre uno de los
platillos que la desestabiliza. En realidad este signo busca desesperadamente
la armonía, pero no siempre la logra con facilidad. Scleranthus, como Libra,
está siempre en busca de lo bello, lo constante, y para poder hallarlo, toma en
cuenta todas las posibilidades, pero una a la vez. Esto lo hace incapaz de
decidir acerca de lo que quiere en forma rápida y definitiva. La inseguridad
que estos estados mentales le producen, lo hace vulnerable en su parte física y
emocional.
Los síntomas que desencadena dicha falta de autoafirmación,
están generalmente asociados a la falta de equilibrio: mareos, inestabilidad en
el caminar, inseguridad en los movimientos, aturdimiento, temblores, vómitos,
cambios rápidos de estado de ánimo, inconstancia en los temas de conversación
(cambio de tema permanente), pérdida del equilibrio, etc.
Bach había clasificado los problemas del ser humano como
defectos o faltas, que sólo podían ser solucionados aplicando la ley de los
contrarios: erradicar un defecto solo se logra llenando el vacío que deja con la
virtud contraria. Así, fue descubriendo las flores de su sistema, como un medio
para ayudar a la persona a sentirse impulsada a buscar por sí misma dicha
virtud.
Scleranthus, una pequeña flor que crece como un rastrojo en
suelos arenosos y pedregosos o mezclada en los pastizales, no posee pétalos
visibles y se confunde con el follaje. Esto le confiere a la r planta un aire
de indecisión por salir (no es de una planta que pueda atraesy desarrollarse.
Característica que se repite en las personas que entran en el estado negativo
de esta floral. Bach describía a estas personas como "Veletas",
faltos de estabilidad y confianza en sí mismos. Y esto es fundamentalmente
porque no se basan en su intuición sino en su raciocinio.
Nuestras mismas faltas y fallas son el reverso de la virtud
a la cual aspiramos. Para vencer el ardiente anhelo podemos nacer en una
familia donde la embriaguez sea algo común; para vencer el odio quizá tengamos
que nacer entre aquellos que son crueles. De hecho, es frecuente que las cualidades
adversas que homos recibido por herencia, sean aquellas que hemos venido a
eliminar en especial. Y si fracasamos en el aprendizaje de nuestra lección en
el plano mental, debemos sufrir el resultado de nuestro fracaso en los otros,
hasta que la falta esté completamente erradicada de nosotros mismos.
Así es como nuestras fallas, y las compañías adversas y las
circunstancias, son lo opuesto de las virtudes que estamos tratando de
alcanzar.
Dr. Edward Bach

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