LA FLOR
La etimología de su nombre significa "habitante del
campo"; en Europa es empleada para combatir la ronquera y la jaqueca. El
uso popular en la Argentina le atribuye eficacia para el hígado obstruído,
debilidad de la vejiga, arenillas urinarias, cicatrización de heridas, tos,
ictericia, llagas en la boca, dismenorreas. La planta crece hasta casi un
metro, sus flores son muy pequeñitas, de color amarillo subido y dispuestas en
espigas alargadas. También se la conoce como "Eupatoria",
"Ciento en Rama", "Mermasangre", "Hierba de San
Guillermo", "Té de los Bosques", "Campanario de
Iglesia". Se la encuentra en bosques secos y poco densos, praderas,
pastizales sin cultivar y al costado de los caminos. El rey persa Mitrídates
Eupator, verdadero experto en fitoterapia del Siglo II AC descubrió su uso
medicinal. En el siglo XVI la farmacopea de la época contaba con el "Agua
de Arcabuz", remedio muy utilizado en los campos de batallas para
cicatrizar heridas y detener hemorragias provocadas por armas de fuego, siendo
Agrimony su principal componente.
Según la tradición celta, con la cual Bach estaba muy
contactado, la eupatoria era una planta que se utilizaba en hechizos de
protección y también para eliminar energías y espíritus negativos. Protegía de
los duendes, del mal y del veneno, rompiendo los embrujos y devolviéndolos al
que los creaba. También se decía que, colocada bajo la cabeza, produce un sueño
similar a la muerte pero no debe emplearse contra el insomnio.
EL SIGNO
Sagitario es el signo del pensamiento superior o abstracto,
la búsqueda de la Divinidad y la relación con el exterior, el descubrimiento de
algo mayor, la salida del ambiente habitual para ver qué hay más allá, a lo
lejos.
No se contenta con poco; al mismo tiempo que está buscando
algo en el infinito también quiere otras cosas: quiere la grandiosidad y mira
hacia lo alto como si ya estuviese allí. Su visión es intuitiva, profética y de
largo alcance. Su propósito en la vida es lanzar la flecha para dar en un
blanco muy lejano, distante, y vive excitado persiguiendo ese objetivo, en
aventurarse en un viaje lleno de peripecias y novedades, pues la vida es una
aventura que merece ser vivida. Debido a eso, innumerables autores han afirmado
que a Sagitario, más que llegar, le gusta viajar permanentemente y correr
riesgos, conocer cosas y gente nuevas durante el trayecto. Con la mochila a la
espalda y el camino al frente, Sagitario se lanza por la vida para conocerla.
Sagitario tiene como misión "comprender". En primer
lugar debe comprender al ser humano en todos sus aspectos. Esto le resulta
fácil y beneficioso porque precisamente la comprensión mental del Hombre, en el
caso de Sagitario, está dulcificada por la generosidad y la benevolencia
jupiteriana. Por lo tanto, lo estudia, lo comprende, lo analiza, lo mira con
benevolencia, con condescendencia, con generosidad, no en forma dramática sino
más bien en forma sonriente. Por eso este signo está más allá de la medición
estricta, de pesar exactamente las características y las posibilidades y las
capacidades del prójimo. Difícilmente condenan al semejante porque su misión no
es condenar sino comprenderlo y encontrar el por qué de las cosas, mirar las
causas, subsanando aquéllas que fueran defectuosas, e impulsar las que fueran
valederas y benéficas. Todo sagitariano es impulsivo y entusiasta, dando su
apoyo y su jovialidad a todas las iniciativas e ideas nobles...
Esta características lo dotan de una libertad innata que a
veces le hace rechazar lazos muy comprometidos u obligaciones pesadas. Al mismo
tiempo, el Fuego le concede la espontaneidad que, sumada a la intelectualidad
del signo Mutable, le permite decir lo que piensa sin fijarse cómo lo dice o a
quién se lo dice. Esto va logrando en sus nativos frustraciones en las
relaciones, que a la larga terminan por bloquearle su don más preciado: la
libertad. Y cuando descubren esto, cargan con culpas y arrepentimiento haciendo
concesiones al por mayor.
Entre los rasgos más negativos de Sagitario, y por ser el
optimista del Zodíaco, está su tendencia al juego que puede llevarlo a perder
fortunas. Al mismo tiempo, la tendencia expansiva de Júpiter lo torna adicto a
la comida y a la bebida por lo cual su físico también va creciendo.
LA PERSONALIDAD AGRIMONY
Tiene las características de una máscara. Es la persona que
se guarda todos sus problemas, no se abre a los demás, oculta sus dolencias y
enfermedades, sonríe permanentemente, siempre está impecable, alegre,
optimista, bromea, va a todas las fiestas con la misma disposición y su alegría
contagia al resto pero no entabla relaciones profundas ni comprometidas.
Siempre está bien ante los demás y nadie percibe su interior pues no lo deja
traslucir.
Este tipo de personalidades frecuentemente se bloquea frente
al terapeuta pues también ante él se enmascara, por lo cual el trabajo
profesional es doble a la hora de abordar el caso. Agrimony es escurridizo como
una anguila; sus respuestas evasivas son las que dan la pista de que se está
caminando por un terreno peligroso y que "hay que evitar". No
obstante, su conducta gestual puede ayudar cuando tamborilea los dedos
nerviosamente o cuando se observa que le tiemblan las manos o se come las uñas
o enrosca su dedo en un mechón de cabellos. El relato de algunas conductas nos
aproximarán más aún al diagnóstico: tiene tics, le duele la mandíbula por la
tensión a que la somete, se queda hasta muy tarde mirando películas o haciendo
cosas; cuando debe ir a dormir, como sabe que no podrá conciliar el sueño,
apelará a somníferos o hipnóticos. Vemos entonces que en ningún momento esta
persona está distendida, relajada, disfrutando un momento placenteramente. Por
el contrario, ha fijado la máscara para ser aceptada en el exterior sin
cuestionamientos y sin provocar inarmonía o problemas de ningún tipo pero
también se ha identificado con ella a lo largo del tiempo. Por lo tanto, nos
encontramos con una personalidad descentrada -alejada de su propio centro- que
vive permanentemente angustiada.
Las vías de escape a las que apela para aliviar la tensión y
la carga interior son negativas y dañosas para la salud física y psíquica:
alcohol, drogas, continuas distracciones, adicción al juego, a los fármacos, a
la comida, a la televisión, a la música estimulante, a comerse las uñas.
¿Por qué esta máscara? ¿Por qué esta represión de la propia
espontaneidad? ¿Por qué esta renuncia a la alegría y la distensión? Los
mandatos interiorizados en la infancia provenientes de los mayores hicieron
sentir que cuando uno sonríe, se alegra, dice la verdad, disfruta de la vida,
viene el castigo. Y por no perder su mayor fuente de seguridad -los padres- el
niño va acostumbrándose a ser "apto" para seguir siendo aceptado y se
convierte en "un niño grande" que no llora, no protesta, no sufre,
sonríe siempre, es bien educado y "parece un hombrecito" perdiendo
con ello el derecho a la vivencia más hermosa que todo ser humano tiene: vivir
la infancia en plenitud y en pleno contacto con la vida y la naturaleza.
IMPLICACIONES SOMATICAS
Angustia con opresión en el pecho, insomnio, ansiedad,
adicciones, onicofagia, asma, bulimia, trastornos de garganta, disfonías,
colitis, gastritis, picazón intensa y torturante, procesos inflamatorios,
taquicardia, colon irritable, micción dolorosa, falso orgasmo.
ESTADO AGRIMONY POSITIVO
Cuando se reconoce el estado de tortura interior y acepta el
propio dolor, surge la paz. La persona es honesta consigo misma y recupera la
capacidad de alegrarse verdaderamente y disfrutar de la vida. Surge la
autoconfianza y acepta sus propias emociones. Logra capacidad para discernir y
aceptar las experiencias con sentido de justicia.

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