La nostalgia del pasado siempre nos hace volver hacia atrás
sobre nuestros pasos. Repasando lo sucedido, reviviendo emociones, añorando
hechos o personas que ya no están junto a nosotros, recordando constantemente
anécdotas vividas en otros momentos, se pierde la oportunidad de vivir
plenamente cada momento, de aprovechar al máximo el minuto presente sabiendo
que es único e irrepetible. Vivir en el pasado es haber perdido la perspectiva
de un futuro mejor. Es ignorar que siempre se puede crecer. Es tener el cuerpo
aquí y la mente en otro lado. Es no poder disfrutar. Es no ser consciente de lo
que se está haciendo o de las oportunidades que llegan a cada momento.
A Honeysuckle se la llama la flor Gestáltica, porque tiene
la capacidad de traernos al aquí y ahora. Cuando los temas de conversación se
centran sólo en los recuerdos. Si existe la creencia de que todo tiempo pasado
fue mejor, se pierde la confianza y la conexión con la Sabiduría Interna que
cada uno lleva dentro de sí. El defasaje entre cuerpo y mente produce una
desarmonía que agota la fuente de energías interiores y nos trae sufrimiento
por saber que ya no podrá ser otra vez igual, o aún la tortura mental de los
remordimientos por haber o no haber hecho determinadas cosas en el momento
apropiado.
No se pueden aprender las lecciones de la vida si se está
siempre con la cabeza mirando hacia atrás, hacia el tiempo pasado. Honeysuckle
devuelve la conexión con el presente, la posibilidad de rescatar las vivencias
y transformarlas en lecciones aplicables a los proyectos, a las acciones del
presente, a los pensamientos que van componiendo la existencia cada día.
Por este motivo esta flor es muy aplicable para todo aquello
que llamamos herencia genética. Honeysuckle tiene la fuerza capaz de
transformar toda energía que provenga de "atrás", de lo anterior, y
genera una nueva fuente de vitalidad que corresponde a lo nuevo, al hoy.
Muchas veces se identifica el estado negativo de Honeysuckle
con las personas mayores, que suelen vivir de sus recuerdos y hablar de él en
forma permanente. Pero también se encuentra este estado en otras edades y
estados. Por ejemplo, niños que se van de viaje y extrañan su cama, su mascota,
a su familia (si no están con ella); adultos que se mudan a otra ciudad y no
dejan de pensar en la antigua casa, el barrio, los amigos; personas que dejan
su trabajo y no pueden conectarse con el nuevo porque viven aún las sensaciones
y emociones que les producía entrar a su antigua oficina, ver las antiguas
caras, el anterior escritorio.... Realmente, en cualquier etapa se pueden
añorar las cosas pasadas.
El tipo de persona Honeysuckle suele tener un aspecto poco
vital, como si hubiese envejecido en poco tiempo. Carece de dinamismo, y tiene
dificultad para soltar, para cambiar.
Honeysuckle hace que estas mismas personas puedan
capitalizar las experiencias del pasado para aplicarlas al momento presente.
Les permite recordar sin que se queden pegadas a los hechos ya transcurridos.
Los ayuda a tener una vida más plena, a aprovechar cada instante y a comprender
que el presente es una sucesión de "ahoras" que en pocos segundos se
habran perdido. Con esta nueva visión, los recuerdos pueden ser placenteros,
pero no al punto de permititir que se desperdicien los instantes que se están
viviendo. La intuición se manifiesta en forma más abierta y el aspecto del
individuo se vuelve más vital, se lo nota más atento y su mirada más
chispeante. Simplemente porque ha vuelto a la vida.
"No se insistirá nunca lo suficiente sobre el hecho de
que todas las almas encarnadas en este mundo están aquí con el específico
propósito de adquirir experiencia y comprensión, y de perfeccionar su
personalidad para acercarse a los ideales del alma."

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