Las emociones más profundas de nuestro ser se mueven en
nuestro interior como el agua que fluye en el fondo de un río, invisible pero
constante. En la mayoría de los casos se busca interpretar estas emociones
subterráneas con la mente, ignorando que en realidad es la voz del Alma la que
nos está hablando y eso no puede ser filtrado por el raciocinio.
Cuando dichas emociones son provocadas por miedos que no
pueden ser explicados, miedos irracionales que incluso se temen contar de tan
inexplicables que son, estamos ante un caso Aspen negativo. Esta flor describe
los miedos irracionales, sin razón de ser, los presentimientos, los presagios
que acosan la mente noche y día sin dar a la persona un momento de paz. Las
preocupaciones que provoca el miedo de tipo Aspen se originan en el
inconsciente y no pueden ser asimilados por la parte consciente, produciendo
una desarmonía ante la imposibilidad de ver la luz en el propio camino.
El tipo Aspen tiene que ver con personas de una gran
percepción, que captan intuitivamente mensajes "del aire",
anticipándose a cosas que suceden luego y que muchas veces les producen pánico,
por creer que son ellos mismos quienes las provocan con el poder de su mente.
Por esa misma razón son muy reacios a contar lo que presienten o ven. Son
personas de aspecto frágil, muy influenciables, que no pueden filtrar nada.
Suelen tener pesadillas nocturnas, "sensaciones" que consideran
desagradables durante el día, y viven en guardia por cosas que en realidad no
son capaces de describir ni de comprender a ciencia cierta. A veces incluso
sienten como que su alma corre peligro.
En realidad los mensajes que este tipo de personas captan,
llegan desde el inconsciente para integrarse con el consciente y ayudarlo en su
transformación, en la resolución de sus conflictos ocultos.
En una ocasión, una persona de este tipo vino a verme, y en
la conversación surgió el tema de sus percepciones de situaciones o cosas que
luego sucedían tal cual. Generalmente este tipo de presagios la acosaban de
noche, mientras dormía, haciendo que se despertara con la desesperación de
sentir que eran reales pero irracionales. Luego durante el día aparecían una y
otra vez las mismas imágenes en los momentos menos esperados, llegando a
torturarla mentalmente.
Tal era el miedo que le sobrevenía ante la posibilidad de
ser responsable de estos hechos, que vivía angustiada por no poder siquiera
contárselo a alguien ya que temía que la tomaran por loca. Su cuerpo había
comenzado a somatizar estos miedos en su aparato respiratorio y tenía serias
dificultades para respirar acompañada a menudo de palpitaciones que se hacían
tan notorias que debía suspender lo que estaba haciendo porque sentía que el
corazón se le salía del pecho.
Aspen obró maravillas con esta persona, pues le ayudó a
entender que las imágenes eran simbólicas, que representaban sus propios
miedos, y en ocasiones, esa capacidad de anticipación a la que tanto había
temido, le permitía evitar o evitarse problemas. En suma le dio la claridad
suficiente para entender aquello que parecía inexplicable. Aspen trae luz, coraje y vida.
Contribuye a enfrentar las propias sombras, las confusiones del inconsciente
que provoca las grandes luchas interiores. En momentos donde todo es difuso y
parece conducir a un mundo que escapa de toda explicación lógica, Aspen lleva a
reencontrar el centro permitiendo trabajar nuestro interior, abriendo la
posibilidad de conocer lo nuevo en plenitud, con una consciencia clara y con la
alegría de saber que es el Alma quien esta guiando para vencer a la oscuridad
de aquellos aspectos del inconsciente que no podían ser manejados. Da la clara
percepción de que el alma es inmortal y que no puede ser dañada.
En presencia de miedos inexplicables, Aspen conecta con lo
material, con la tierra, con la capacidad de racionalizar aquello que el Sabio
interno está transmitiendo para que se puedan separar las vivencias negativas
relacionadas con la muerte, lo religioso, lo inexplicable. Estas son palabras a
las que el tipo Aspen negativo suele temer tanto al punto de perder su paz y su
alegría de vivir.
También es una flor maravillosa para rescatar a quienes son
presa del miedo por haber consumido drogas o alcohol, o quienes entran en
desfasajes mentales en los cuales intervienen las alucinaciones. Al permitir a
la persona conectarse con los aspectos de claridad de su mente, con su luz
interior, con la visión del camino que los lleva hacia la superación de sus
miedos, suprimen el aspecto de descontrol que las atormenta, la depresión y el
pánico. Por esta razón también puede darse a pacientes terminales.
En una palabra, Aspen permite comprender mejor los mensajes
del inconsciente y a integrar una percepción del mundo más real, trayendo
serenidad, promoviendo el reencontrarse gradualmente con la armonía y lanzando
a cada persona a una aventura nueva en la verdadera búsqueda del Yo, en la que
se suprimen aquellos aspectos que no nos gustan de nosotros mismos.

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